La comunidad de inmigrantes hispanohablante de Charlottesville está atravesando una crisis económica.

Los trabajos que sostienen principalmente a estas familias inmigrantes son menos que antes de la pandemia de COVID-19 — y tampoco hay trabajos suficientes para todos. Las familias están luchando por poner comida en la mesa y pagar la renta.

“Estoy profundamente preocupado por esta comunidad”, dijo Javier Raudales, coordinador de servicio al cliente de Sin Barreras, una organización sin fines de lucro de Charlottesville que sirve a la comunidad latina. “Estamos escuchando a personas que tienen dos, tres o incluso cuatro meses de retraso en el alquiler. Estamos preocupados por lo que les va a pasar en los próximos meses”.

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Las familias más afectadas son las que han inmigrado recientemente — particularmente las de América Central.

El trabajo que realizan estos inmigrantes es generalmente de servicio o trabajo manual. Los hombres usualmente trabajan en construcción, pintura o jardinería. Mientras tanto, las mujeres llevan a cabo trabajos de limpieza. Ambos trabajan en las cocinas de los restaurantes.

Estos trabajos desaparecieron de repente cuando el gobernador Ralph Northam mandó cerrar todos negocios no esenciales en marzo — y no todos han vuelto a operar.

“Mi esposo trabaja en la pintura”, dijo Roxana Melquiades, una madre de seis hijos que emigró de México en 2004. Este trabajo fue suficiente para mantener a la familia, dijo. Pero, cuando llegó la pandemia, disminuyó.

Al principio, el esposo de Melquiades no tuvo trabajo. Ahora, ya tiene algo, pero no es lo que tenía. 

La familia tiene estampillas de alimentos (porque sus niños son ciudadanos) y usa despensas de alimentos para comer. Usa el sueldo de su esposo para pagar la renta de su departamento de tres cuartos — pero a veces no es suficiente.

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Una pintura de Jesucristo está en la casa de una familia Latina en Southwood Mobile Home Park.

Credit: Mike Kropf/Charlottesville Tomorrow

“A mí me da preocupación toda esta situación”, dijo en voz baja. “¿Cuándo va a pasar todo esto? Realmente, creo que se pone más difícil; cada vez es más difícil”.

Lo peor para familias como la de Melquiades es que muchas familias emigrantes que viven en Charlottesville son el sustentador principal no sólo de su familia aquí, sino también de sus familiares en su país de origen.

Sin esta ayuda, las familias en sus países sufren.

“Tenemos que dividir para la familia que está acá y para la familia que está en el otro lado”, dijo Carlos Burgos, el pastor de una iglesia hispanohablante en Charlottesville. “En algunos países de nosotros, la gente no puede salir a las calles. Digamos que por las reglas que tienen. Es difícil para ellos seguir adelante. Y sin tener dinero ni comida, es difícil para las personas.”

Alfredo, un inmigrante de El Salvador que vive en el Southwood Mobile Home Park de Charlottesville, tuvo esta experiencia.

Alfredo ha encontrado éxito aquí en Charlottesville. Empezó una compañía de limpieza y antes de la pandemia, ganaba dinero suficiente para emplear a otros latinos y apoyar a su familia en El Salvador.

Su éxito en los Estados Unidos le da algo de celebridad en El Salvador. Recibe llamadas con frecuencia, no solo de familiares, sino también de viejos vecinos y amigos de escuela que necesitan ayuda.

“Me llaman y me dicen que necesitan ayuda y me preguntan si les presto dinero”, dijo Alfredo con una sonrisa de orgullo. “Les digo que no les prestaré dinero. Porque, si te presto dinero, no te ayudaré, te daré algo que debes devolver. Te daré el dinero que necesitas”.

Todo esto terminó. Alfredo dijo que, desde el comienzo de la pandemia, su negocio ha perdido alrededor del 80 por ciento de sus antiguos clientes. Con tan pocos clientes, le preocupa mantener el negocio a flote: no hay dinero para enviar a casa.

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Alfredo Martínez sits in the dining area in his Southwood trailer home.

Credit: Mike Kropf/Charlottesville Tomorrow

Por ahora, Alfredo está dividiendo el poco dinero que gana la compañía entre sus empleados. No es suficiente para nadie, pero es lo mejor que puede hacer.

Muchos otros latinos están en la misma situación, ganando dinero que no es suficiente.

“Tomemos algo como el servicio de limpieza. Las personas que trabajan limpiando habitaciones de hotel, por ejemplo”, dijo Raudales. “Como la gente no viaja tanto, los hoteles simplemente no tienen tanto trabajo, por lo que sólo traen trabajadores dos días a la semana”.

Incluso los inmigrantes que tienen varios trabajos no pueden conseguir horas suficientes para cubrir sus gastos.

Nelly (una inmigrante mexicana que pidió ocultar su apellido) ha sobrevivido durante años en Charlottesville trabajando en restaurantes y limpiando casas privadas, trabajos que encuentra principalmente en Craigslist.

“Me doy cuenta de que hay menos trabajos en Craigslist”, dijo Nelly. “Cada vez es más difícil encontrar trabajo”.

Al otro lado de la ciudad de Nelly, las residentes de Southwood, María y Ana (cuyos nombres se han cambiado para proteger su identidad) son amas de casa cuyos esposos trabajan menos. Es difícil para las familias cubrir los gastos, pero siguen siendo decididamente positivos.

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Alfredo Martinez does gardening work at a Charlottesville home. Since the pandemic hit, he expanded his cleaning business to include gardening in hopes of staying afloat.

Credit: Mike Kropf/Charlottesville Tomorrow

Sus esposos siguen trabajando, dijeron. Esto los pone en una situación mejor que la de sus vecinos.

“No nos afecta tan gravemente porque mi esposo tiene algo de trabajo, siempre tiene trabajo de jardinería”, dijo Ana, quien emigró en 2011 de Guatemala. “Siempre tenemos, es poquito siempre, pero tenemos. Mis vecinos, no.”

Mira a través de su jardín hacia el trailer de su vecino.  

“Estaba en un restaurante de pizza y lo cerraron”, dijo. “No tienen dinero. Es difícil”. 

Tales historias han estado llegando a los empleados de Sin Barreras con una frecuencia alarmante, dijo Raudales. Los pedidos de ayuda a la agencia se han disparado desde que comenzó la pandemia.

Al principio, la comida era la principal preocupación mientras los ingresos desaparecían. Varias organizaciones en la comunidad trataron de dar alimentos a las personas que los necesitaban.

“Cuando vino la pandemia compramos algunos alimentos básicos: frijoles, arroz” para dárselos a las personas que los necesitaban, dijo Burgos, el pastor hondureño.

La crisis alimentaria ha pasado, dijo Burgos. Los padres de niños ciudadanos han recibido estampillas de comida, han conseguido despensas de alimentos así como otras iglesias y organizaciones benéficas dispuestas a ayudar. 

El tema más importante ahora es la renta.

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A Latina woman who did not wish to be identified places the fresh produce provided by Local Food Hub, a Charlottesville organization that gives fresh produce to Latino and other residents.

Credit: Mike Kropf/Charlottesville Tomorrow

“Hemos escuchado de muchas personas que trabajan solo dos días a la semana, eso es todo”, dijo Raudales. “La gente se está atrasando con el alquiler y eso se cierne sobre ellos a medida que el clima se vuelve más frío”.

Sin Barreras está limitado en lo que puede hacer. El pequeño equipo de cinco personas (dos que trabajan tiempo completo y tres que trabajan medio tiempo) está abrumado por las llamadas. Sus recursos son limitados y los otros lugares que ofrecen ayuda también son limitados.

Incluso con esas restricciones, Sin Barreras se ha convertido en el centro neurálgico de los inmigrantes latinos que luchan aquí. Cuando se les pregunta a dónde van en busca de ayuda, la pequeña organización se encuentra entre los primeros lugares que mencionan muchos residentes latinos. (Haga clic aquí para donar a Sin Barreras y ayudarlos a expandir sus servicios).

Inmigrantes de países con menos recursos no están acostumbrados a este tipo de ayuda.

“Estamos en un país donde hay mucha ayuda”, dijo Melquiades. “Hay mucha ayuda. Y gracias a Dios, nos han ayudado ciertas organizaciones, como Sin Barreras. En una ocasión nos ayudaron a pagar unos meses de renta. Y eso es mucha ayuda, bastante para mi situación. Es bastante”.

La subvención que permitió a Sin Barreras ayudar a Melquíades con su renta se ha agotado desde entonces, dijo Raudales. Ahora, cuando la gente llama, la organización hace cosas como ayudarlos a negociar con sus propietarios, enviarlos a iglesias locales o conectarlos con el Programa de Ayuda para Alquiler e Hipoteca de Virginia (Virginia Rent and Mortgage Relief Program).

“Lo diré de nuevo, estoy muy preocupado por la comunidad a la que servimos”, dijo Raudales. “Simplemente no hay suficiente trabajo y eso no parece que vaya a cambiar pronto”.